El paciente que no dijo nada

Lo que cabe en una consulta de siete minutos, y lo que se queda fuera

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El paciente que no dijo nada

Lo que cabe en una consulta de siete minutos, y lo que se queda fuera

Equipo editorial Edumind

Son las 7:40 de la noche en un centro de salud. La doctora ha atendido a veinticuatro personas desde la mañana. Entra el paciente veinticinco: hombre de 44 años, cefalea tensional "de meses", insomnio, dolor epigástrico. Se le receta un analgésico y un protector gástrico. Al salir, con la mano ya en la puerta, dice casi para sí: "Ya no sé para qué me levanto". La doctora levanta la vista, pero afuera hay otros cuatro pacientes esperando. Esa frase, dicha en el umbral, es quizá el dato clínico más importante de toda la consulta. Y es el que con más frecuencia se queda sin registrar.

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, impulsado por la Federación Mundial para la Salud Mental con el respaldo de la OMS. Las campañas cambian de lema cada año, pero el mensaje de fondo es constante: la salud mental no es un territorio aparte de la medicina, sino parte de cada especialidad. Para quienes trabajamos en primer nivel, hospitales generales o urgencias, esto no es un eslogan; es una descripción del trabajo diario.

Lo que el cuerpo dice cuando la mente no tiene permiso

La depresión y la ansiedad rara vez llegan nombradas. Llegan como dolor lumbar crónico, palpitaciones, colon irritable, fatiga, mareo, "gastritis" que no cede. En atención primaria, buena parte de las consultas por síntomas somáticos sin hallazgo orgánico claro esconde un trastorno del ánimo o de ansiedad. La OMS estima que más de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental, y que la depresión y la ansiedad figuran entre las principales causas de discapacidad. En México, las encuestas nacionales han mostrado de manera consistente una brecha enorme entre quienes presentan un trastorno y quienes reciben tratamiento: la mayoría nunca llega a un servicio especializado.

Idea clave: el tamizaje no requiere una hora. Los instrumentos breves (PHQ-2 y PHQ-9 para depresión, GAD-7 para ansiedad, la pregunta directa sobre ideación suicida) caben en una consulta ordinaria y cambian la ruta del paciente.

Preguntar por suicidio no lo provoca

Persiste un mito entre profesionales de la salud: que preguntar por ideas suicidas "pone la idea en la cabeza". La evidencia indica lo contrario. Preguntar de forma directa, serena y sin juicio suele aliviar al paciente, abre la conversación y permite evaluar riesgo. Una pregunta tan simple como "¿Ha pensado en quitarse la vida?" puede ser el punto de inflexión. Lo que sí hace daño es el silencio, la prisa o la minimización: "no diga eso, usted tiene mucho por qué vivir".

Aquí la formación importa. El programa mhGAP de la OMS ofrece guías pensadas precisamente para personal no especializado, y en México existen lineamientos y guías de práctica clínica para depresión, ansiedad y prevención de conducta suicida. Conocerlas no te convierte en psiquiatra; te convierte en un médico que sabe qué hacer en los primeros cinco minutos, que son los que más pesan.

El sistema también se enferma

Hablar de salud mental en este día sin mirar hacia adentro sería incompleto. Quienes cuidan también se desgastan. Los estudios sobre síndrome de desgaste profesional en residentes y médicos en México reportan prevalencias elevadas, y el gremio ha empezado a hablar de ello con menos pudor. Un médico exhausto detecta menos, escucha menos y se equivoca más. Cuidar la salud mental del equipo no es un lujo de recursos humanos: es un componente de la seguridad del paciente.

Para reflexionar: ¿cuántas veces esta semana escuchaste una frase "de puerta" y la dejaste pasar? ¿Y cuántas veces la dijiste tú mismo, sin que nadie preguntara?

Tres acciones para esta semana

Primera: incorpora una pregunta de tamizaje a tu consulta o a tu pase de visita, y anota la respuesta en el expediente. Segunda: conoce tu ruta de referencia local, es decir, a quién se envía, en qué plazo y con qué teléfono, antes de necesitarla. Tercera: pregúntale a un colega cómo está, de verdad, y espera la respuesta. Ninguna de las tres requiere presupuesto; requieren intención.

Volvamos a la doctora de las 7:40. Imaginemos que esa noche cierra la puerta, regresa a su escritorio y le pide al paciente que se siente un momento más. No resolverá todo en cinco minutos. Pero habrá hecho lo que ninguna prueba de laboratorio puede hacer: le habrá dicho que lo que dijo importa. En salud mental, muchas veces, la primera intervención es simplemente no dejar pasar la frase.

Si tú o alguien cercano atraviesa un momento difícil, busca apoyo profesional; en México, la Línea de la Vida (800 911 2000) ofrece orientación las 24 horas.

Edumind · campusvirtual.edumind.com.mx · Intersistemas

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