El 40 % que no tendría que pasar

Casi la mitad de la carga de enfermedad en el continente es evitable; la pregunta es qué hacemos cada uno en el consultorio

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El 40 % que no tendría que pasar

Casi la mitad de la carga de enfermedad en el continente es evitable; la pregunta es qué hacemos cada uno en el consultorio

Equipo editorial Edumind 

Don Ernesto tiene 58 años, hipertensión sin control, glucosa que nadie le ha medido en dos años y un tabaquismo de larga data. Llega a urgencias con un infarto. Lo atendemos con destreza: reperfusión, cuidados intensivos, alta en cinco días. El equipo celebra, con justicia. Pero cualquiera que revise su historia verá que hubo, al menos, cinco oportunidades previas en las que alguien pudo haber intervenido. Ese hombre es el protagonista silencioso de un informe que la OPS acaba de publicar.

Qué dice el informe

El 29 de septiembre de 2026 la OPS presentó su informe Salud en las Américas 2026. Su hallazgo central es contundente: cerca del 40 % de la carga de enfermedad en la región podría evitarse con mejor prevención, diagnóstico y tratamiento oportunos y sistemas de salud más fuertes. La esperanza de vida alcanzó 77.1 años en 2023, casi cuatro más que en el año 2000, pero la esperanza de vida saludable apenas aumentó alrededor de 1.5 años. Dicho de otra forma: vivimos más, pero no necesariamente mejor.

Dato clave: las principales causas evitables incluyen enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad renal, condiciones maternas y neonatales, violencia y lesiones, e infecciones respiratorias, entre ellas la tuberculosis.

Factores modificables, consultas concretas

El informe vincula esa carga con factores conocidos: hipertensión, glucosa elevada, mala alimentación, inactividad física, tabaco, alcohol y contaminación del aire. No hay sorpresas aquí; lo notable es que no son hallazgos de laboratorio, sino decisiones de consulta. Cada una corresponde a una pregunta que se hace o no se hace: ¿cuándo fue la última vez que le tomaron la presión?, ¿fuma?, ¿cuánto camina?, ¿cuándo fue su último análisis de glucosa?

La medicina de segundo y tercer nivel hace un trabajo extraordinario con lo que llega. Pero el informe recuerda, con razón, que el mayor rendimiento está en el primer nivel. Las cinco prioridades que plantea la OPS incluyen fortalecer la atención primaria, financiar servicios de alto impacto, cerrar las brechas de desigualdad, actuar sobre los determinantes sociales con otros sectores y reforzar la rendición de cuentas y la cooperación entre países.

Una lectura crítica

Una de las observaciones más interesantes del documento es que niveles similares de recursos producen resultados muy distintos entre países. La efectividad no depende solo de cuánto se invierte, sino de cómo se asigna y organiza. Esto invita a la humildad y también a la acción: no basta con pedir más presupuesto, hay que preguntar si los servicios de alto impacto (tamizaje de hipertensión y diabetes, control prenatal, vacunación, tratamiento antituberculoso completo) llegan a quienes los necesitan, con continuidad y calidad.

Reflexión: un sistema puede ser excelente rescatando infartos y mediocre evitándolos. Medir solo lo primero crea una ilusión de eficiencia.

Conviene, además, leer el informe con la cautela de cualquier análisis regional. Los promedios esconden diferencias enormes entre países y dentro de ellos; lo que aplica a una gran ciudad no siempre aplica a una comunidad rural. Y "evitable" no significa "culpa del paciente". Muchos de los factores de riesgo están moldeados por el entorno: precio y publicidad de alimentos, urbanismo, acceso a servicios, ingresos.

Qué puedes hacer tú

Si estás en formación, aprovecha cada rotación para practicar la prevención: toma bien la presión, calcula el riesgo cardiovascular, pregunta por tabaco y alcohol, revisa la cartilla de vacunación y ofrece consejería breve. Si ya ejerces, usa cada contacto como oportunidad: el paciente que viene por una gripa puede salir con una medición de presión y una cita de seguimiento. Y si participas en gestión o enseñanza, pregunta qué indicadores de prevención se miden en tu servicio.

Un último matiz para quien enseña y para quien aprende: la prevención casi nunca da aplausos. Un infarto evitado no genera una nota clínica espectacular ni un caso para sesión; simplemente no ocurre. Por eso necesitamos aprender a valorar lo invisible, registrar el tamizaje como un acto médico completo y reconocer a los equipos que logran que sus pacientes no lleguen a urgencias. Ese reconocimiento también forma cultura.

Volvamos a don Ernesto. La próxima vez que veas a alguien como él, antes de que llegue la urgencia, quizá el mejor acto médico sea el más discreto: un baumanómetro, una pregunta honesta y una cita para dentro de un mes. El 40 % evitable no se conquista con tecnología espectacular, sino con constancia en lo básico.

Edumind · campusvirtual.edumind.com.mx · Intersistemas

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