La guardia de las 4 a.m.

Dormir no es el premio de la residencia: es una competencia clínica

Actualizado en
La guardia de las 4 a.m.

Dormir no es el premio de la residencia: es una competencia clínica

Equipo editorial Edumind 

Es tu primera guardia como interno. A las 4:10 de la madrugada te piden suturar una herida, revisar una placa y pasar una nota de evolución. Lees dos veces la dosis de un medicamento y aun así no estás seguro de lo que leíste. Un compañero mayor te dice, con cariño y cierto orgullo: "Así se hace uno médico". Tú sonríes, bebes tu tercer café y piensas que, si todos lo han soportado, tú también debes poder. Lo que nadie te dice es que tu cerebro, a esa hora, funciona con una fracción de su capacidad.

Lo que dice la ciencia del sueño

La privación de sueño no es una debilidad de carácter; es fisiología. Después de aproximadamente 17 a 19 horas de vigilia, el rendimiento psicomotor se parece al de una persona con una alcoholemia cercana a 0.05 %, y a las 24 horas se acerca a 0.10 %, según estudios clásicos de laboratorio. La atención sostenida, la memoria de trabajo y la regulación emocional son las primeras en deteriorarse. En un entorno donde se calculan dosis y se toman decisiones diagnósticas, esto no es anecdótico.

Dato clave: el sueño consolida lo que estudiaste. Quien duerme después de aprender retiene más que quien se queda despierto repasando. Sacrificar el sueño para "estudiar más" para el ENARM o el EXARMED suele ser un mal negocio cognitivo.

Un contexto que ya se está discutiendo

En los últimos meses, la prensa especializada ha vuelto a hablar del desgaste de los residentes en México: se citan cifras como que siete de cada diez reportan fatiga crónica y se discuten límites a las jornadas continuas y periodos de descanso con supervisión. Conviene leer estas notas con espíritu crítico, porque las cifras varían según el instrumento, la institución y la especialidad, y porque la norma escrita no siempre coincide con la práctica cotidiana. Pero el mensaje converge con la literatura: el desgaste existe, es frecuente y se asocia con peor salud y con mayor riesgo de error.

Vale la pena que conozcas los marcos que te protegen: la NOM-001-SSA3 sobre la organización y funcionamiento de residencias médicas, la NOM-234-SSA1 sobre campos clínicos, internado y servicio social, y los reglamentos de tu institución educativa y de salud. Léelos antes de necesitarlos. Conocer tus derechos y tus obligaciones no es rebeldía; es profesionalismo.

Estrategias que sí funcionan

Primera, la siesta táctica. Entre 20 y 30 minutos antes o durante una guardia, cuando la dinámica lo permite, mejora el estado de alerta; los estudios en personal sanitario la respaldan. Si duermes más de 30 minutos, despertarás con inercia del sueño: planea unos 15 minutos para espabilarte antes de tomar decisiones críticas.

Segunda, la cafeína con método. Tomada de forma estratégica, no continua, ayuda; bebida cada hora, solo enmascara el problema y arruina el sueño de recuperación. Evítala en las seis horas previas a la hora en que planeas dormir.

Tercera, el sueño de recuperación como cita médica. Después de una guardia, dormir no es pereza, es tratamiento. Programa tu descanso igual que programas tu estudio. Y si estás preparando un examen de residencias, distribuye el repaso en bloques cortos con práctica de recuperación activa (preguntas, casos clínicos) en lugar de maratones nocturnos de relectura.

Cuarta, la comunicación. Cuando estés al límite, dilo. "Llevo 22 horas despierto y quiero que alguien revise conmigo esta dosis" es una frase de seguridad, no de debilidad. Los mejores equipos la normalizan.

Señales de alerta: irritabilidad creciente, pensamientos de que "no sirvo para esto", errores por distracción, aislamiento, uso de sustancias para dormir o rendir. Si los reconoces, habla con un tutor, un compañero o un profesional. Pedir ayuda a tiempo es una habilidad clínica más.

Cerrar el círculo

Volvamos a las 4:10 de la madrugada. Imagina que, en lugar de callar, le dices a tu residente: "Quiero estar seguro de esta dosis, ¿la revisamos juntos?". Probablemente asienta, la revisen, y esa pequeña pausa evite un error. La medicina que queremos ejercer no se construye demostrando cuánto sufrimiento podemos tolerar, sino cuánta calidad podemos sostener, y para sostenerla hay que dormir, comer, descansar y pedir apoyo.

Esta semana, elige un solo hábito de los anteriores y conviértelo en rutina durante siete días. Cuando termine la semana, anota cómo cambió tu concentración. Tu futuro paciente, y tu futuro tú, te lo agradecerán.

Edumind · campusvirtual.edumind.com.mx · Intersistemas

Actualizado en

Deja un comentario